El metal en suspensión sirve de pócima concentrada para elaborar las fórmulas más chic y exclusivas de la cosmética antiedad del futuro.
Ni perlas, ni caviar, lo último en cremas son las fórmulas que incorporan partículas de oro. Aunque se trata de una novedad en cosmética, este preciado metal ha sido utilizado durante años en la medicina tradicional China.
Los médicos de la Corte Imperial utilizaban la hoja de oro (Jinbo), pulverizada y espolvoreada sobre la piel, para proteger el cuerpo de las agresiones externas y para nutrir y vitalizar la sangre. Hoy se sabe que el oro aporta múltiples propiedades a la piel, como por ejemplo: activar y estimular la renovación celular; incrementar las defensas de la epidermis frente a las agresiones externas; nutrir y mejorar el tono de la piel, y favorecer los procesos de cicatrización. Para vuestro conocimiento aunque sea el oro en estado puro (al 100%) es el 24 quilates. Pero mientras que para la joyería no se usa tan puro porque resulta demasiado dúctil y blando, para la cosmética es ideal.